Originalmente la narración en el prólogo estaba destinada a Elijah Wood, pero se descartó por la influencia que podía ejercer en el personaje de Frodo. Lo mismo ocurrió con Ian McKellen, pero el equipo pensó en que no era el indicado.
Finalmente se decidieron por Cate Blanchett para enfatizar la atemporalidad de los elfos, en este caso de Galadriel.